
Setenta días han transcurrido desde que la banda From the Graves anunciase la finalización de su álbum Spiritus, y hoy, por fin, los seguidores del metal extremo cubano podrán disfrutar de este disco. A propósito del lanzamiento, conversamos con el director y vocalista del grupo, el veterano Juan Carlos Torrente, quien nos cuenta sobre la historia y las particularidades del fonograma.
En el post del anuncio del disco, adelantabas que Spiritus se trata de un homenaje al proyecto homónimo de los años noventa. ¿Me puedes comentar algunos detalles sobre la historia de esa banda y su influencia en aquella época?
Spiritus fue un proyecto de Manuel Varela (ex Infestor, ex Límite) y Franto Paul (ex Infestor, ex Sectarium). Ellos grabaron el disco Soul Enslaved en octubre de 1996, en Santa Clara. Unos meses después, en enero de 1997, a Franto lo asesinaron en una pelea callejera cuando regresaba a casa con su novia… otro acto de brutalidad fruto del rechazo social hacia los jóvenes metaleros de la época, el pelo largo, la imagen y la música “americana”. Unos días después del asesinato, un pequeño grupo de músicos y promotores salimos en una guagua desde el Patio de María hacia Sagua La Grande, para solidarizarnos con la familia y su esposa. En esos difíciles momentos pudimos constatar la maravillosa hospitalidad del provinciano. En casa del difunto nos atendieron de maravilla, se hizo comida para todo el batallón y mientras bebíamos alcohol escuchábamos el Spiritus, donde la voz de Franto nos hablaba desde el más allá, contándonos como se sentía en el Reino de lo Etéreo, atrapado en el vacío, su alma en pena sufriendo, clamando venganza… Espeluznante brother, espeluznante…
¿Por qué decidiste retomar ahora el legado de Spiritus, y específicamente con tu banda From the Graves?
A pesar de que Spiritus y Combat Noise son contemporáneos —de hecho, en el booklet del casete de fábrica tuvieron la gentileza de mencionarnos—, la música y letra de ambas agrupaciones no tienen que ver; esa fue la razón por la que dispuse hacerlo con From the Graves. Escogí el álbum Soul Enslaved, de Spiritus, porque lo considero un disco genial, una obra maestra digna de ser escuchada por las nuevas generaciones; porque aún hoy (el original) es un producto diferente, innovador… y, sobre todo, muy polémico, pues lo amas o lo odias: no hay medias tintas con él.
¿Cómo ocurrió el proceso de producción musical del disco? ¿Tenías ya las ideas aterrizadas antes de grabar o hubo parte de improvisación sobre la marcha?
Fue un gran reto reproducir el original. Primero hubo que contactar a Manuel Varela para pedir autorización, después buscar una copia entera, pues las versiones digitales que teníamos en Cuba estaban incompletas y se escuchaban muy mal. Por suerte, Varela tenía una copia decente y me la envió desde España.
Desentrañar las casi inaudibles guitarras, cello, corno francés, teclados y demás orquesta de cámara fue cosa pequeña al lado del trabajo que pasamos para sacar las letras… a oído. Varela me envió lo que él recordaba, un noventa por ciento, pero sépase que Franto era todo un poeta y utilizaba muchas metáforas, imágenes, parábolas y símbolos. O sea, que una coma mal puesta u omitida, le cambia el sentido a toda la frase.
Para colmo, hay numerosos textos en latín, así que tuve que leerme las Sagradas Escrituras para entender los rezos y hacer algunos aportes que blasfemizaron, por así decirlo, un poco más las letras. Recomiendo escuchar el disco original… ¡la voz no parece de este mundo! Las letras se las llevó Franto a la tumba, ni siquiera estaban en el folleto del casete de la disquera. Quiero agregar que en todo este proceso fue decisivo el trabajo de Carlos Cepero (baterista de la banda) y Neiver Díaz (Treatment Choice, productor musical).
¿Quién se encargó del cover y el artwork de este trabajo de From the Graves?
La portada del disco y el artwork lo diseñé yo basado en la original, hecha por Yuri Gonzáles en 1996 para el Soul Enslaved.
Algo muy llamativo del fonograma es el uso de la percusión afrocubana como parte de la atmósfera sonora. ¿Qué me puedes decir del tema?
Bueno, eso es parte de la polémica que suscita el disco. De hecho, cuando salió el original aquello fue un bombazo. Cellos, corno francés, teclados, voces femeninas, todo era novedoso e innovador para el metal en Cuba de aquella época… pero usar batá, tumbadoras y bongós fue algo que de verdad rompió con todo lo hecho anteriormente. Imagínate que el Roots, de Sepultura, salió en ese mismo 1996.
El uso de tambores teclados, orquestación y voces femeninas, pero sobre todo de tambores batá es algo que hasta este momento creía inimaginable en una banda de Juan Carlos Torrente. ¡Es todo un escándalo, jajaja! ¿Qué nos puedes contar al respecto?
Sí, me imagino, jajaja. Lo que pasa es que a raíz de una entrevista que respondí a Subtle Death Zine, percaté de que no es un instrumento determinado lo que no va conmigo, sino la forma y la intensión con que se utilicen. En el caso de los tambores… hay temas como “Crescent Moon” (Septicflesh), “Caress into Oblivion” (Celtic Frost), “Pleasures of the Flesh” (Exodus), “Opening The Mouth” (Nile) por solo citar algunos, donde la escucha me sugiere ritos tribales, funerarios, místicos, vudúes, paganos, oscuros, de la misma forma que lo hizo Spiritus. Otra cosa es en la música popular cubana, donde me suenan a fiesta y bachata.
¿Y la influencia de Neiver Díaz en la producción tiene algo que ver?
No. Para nada. Desde que lo contacté ya tenía claro lo que quería, solo que no sabía cómo hacerlo. Me dirigí a Neiver porque además de que él ha escuchado mucho death y doom de los noventa, utiliza percusión afrocubana en las grabaciones de su grupo y me considero un completo ignorante en lo que respecta. Nos conocemos desde hace muchos años y nos llevamos bien, de ahí que el trabajo haya fluido en un ambiente magnífico. Neiver es muy profesional y lo recomiendo a las agrupaciones metaleras, no solo por sus conocimientos, equipamiento y precios, sino por su seriedad, constancia en el trabajo y resultados.
¿Cómo se grabaron los tambores? ¿Hay alguna anécdota al respecto que quieras compartir?
Vivo en Regla, municipio de La Habana con mucha tradición yoruba. Preguntando en la calle enseguida encontré al músico con su instrumento. Le puse la grabación original y reconoció los toques en cada canción. Después Neiver trajo micrófono y laptop a mi casa y grabamos. Antes de comenzar, el percusionista me preguntó si estaba seguro de querer hacer esos toques específicos porque con ellos estaba invocando a los muertos.
Yo no soy creyente, así que di mi consentimiento y bróder, quien te dice que en la noche, estaba con mi niña en el cuarto que funcionó como estudio para la grabación y me dice: “Papá mira, parece como si hubiese un hombre de pelo largo acostado en la pared”. Y efectivamente… la humedad de la pared, que siempre había estado ahí, nos mostraba por primera vez la imagen de un hombre acostado boca arriba, levitando a un metro del piso. Le dije a mi hija: «Trae el celular y tírame una foto». He traído a varios amigos que conocieron a Franto y les he mostrado la imagen de la pared, pues todavía está ahí… y todos concuerdan en que se parece al difunto Franto.

En la tapa del disco se explica que “The Shadows Sleep” e “Incorporeal/Sanctificeur Anima”, las dos primeras canciones, son el cuerpo de la pieza “Soul Enslaved”, de Spiritus. ¿Quiere decir que hablamos de un disco que en su versión original tenía dos canciones y duraba más de 30 minutos? Si es así, ¿qué recepción tuvo en su momento?
La duración de estas canciones fue todo un acontecimiento para los que la escuchamos a mediados de la década de los noventa. Ni siquiera los discos clásicos del doom de aquellos tiempos, que tenían temas largos (por lo general de 6 a 11 minutos) tenían canciones que duraran 17:16 min (“The Shadows Sleep”) y 18:36 min (“Incorporeal/Sanctificeur Anima”). Porque, además, hacer una canción de casi 20 minutos tiene sus desafíos musicales, literarios y estructurales a la hora de encontrar la necesaria unidad y sentido de la misma.
Siguiendo esa línea, aunque el álbum de From the Graves solo posee tres canciones, se trata de composiciones largas, con múltiples arreglos atmosféricos y sinfónicos, y con voces que van desde el profundo gutural hasta el canto lírico. De ahí me surgen tres preguntas. La primera: ¿cómo crees que el público del metal extremo cubano asimilará este disco?
Sé que puede herir la sensibilidad de algunos por incluir batá y aburrir a otros por ser demasiado largo. Pero decidí asumir el riesgo porque como dice Fenriz (Darkthrone), soy “too old and too cold” y no tengo que probarle nada a nadie. Lo hice porque me gusta; disfruté mucho grabando el disco y lo disfruto mucho más escuchándolo ahora. El doom es un género para un público extremo, pequeño y específico, no apto para las grandes multitudes, ni siquiera dentro del metal.
Segunda: como creador, ¿tienes alguna sugerencia a la hora de escuchar el fonograma?
Spiritus es un disco de doom/death/gothic metal… así que aconsejo escucharlo como tal. Si no te gusta el género, ni lo grabes.
Tercera: ¿de qué manera la banda piensa llevar estos números al show en vivo, dada su extensión y complejidad?
Es música para escuchar y disfrutar en solitario. Nunca he pensado en tocarlos en vivo. No digo que algún día no se haga, pero estoy centrado más en Combat Noise y From the Graves haciendo puro death metal.

¿Dirías que Spiritus marca el inicio de un camino más experimental para FROM THE GRAVES, o solo se quedará como un tributo dentro de la discografía de la banda?
No, solo quedará como un álbum tributo. Quizás más adelante grabemos otro, esta vez homenajeando a las grandes bandas cubanas de death metal de los noventa: Cronos, Necrófago, Medium, Destrozer, Agonizer, Krudenta, Deformity, Sectarium, Combat Noise, Scythe, Godes Yrre, Dying Forest, etc., que coexistieron con los grandes del death metal internacional que hoy veneramos como clásicos. Me gustaría rescatar parte de ese material hecho en Cuba, que casi nadie conserva y que yace olvidado en el pasado. Vamos a ver, todo depende del tiempo y del dinero.
¿Tienes algún plan inmediato con el disco? ¿Lanzamiento a través de una disquera o futuros videos?
Sí, American Line Prods, que fue la disquera que sacó los casetes de Spiritus en la década de los noventa, está muy entusiasmada con el disco. Incluso, le pregunté antes de comenzar la grabación y le encantó la idea. Según ellos, todavía hay quien recuerda en el underground latinoamericano la impresión que causó la grabación original. Sobre los planes de videos… estamos en el proceso de hacer tres clips, pero ya hablaré de eso cuando esté más adelantado el proyecto. Además, ya lanzamos un video corto como parte de la promoción antes de lanzar el disco por las redes.
Pese a la suspensión de los conciertos y la debacle económica que ha traído el coronavirus, el 2020 nos dejó trabajos de muy buena factura (Helgrind, Hivernal, Folklorica, Sex by Manipulation, Spermask, etc.) y nos ha mostrado los primeros destellos de bandas jóvenes como Dazedhörn, Holodomor y Desgarramiento. ¿Crees que el metal extremo esté a las puertas de un buen momento en Cuba?
Es muy pronto para decir eso. Hay que ser optimistas y seguir adelante, hay que apoyar a las nuevas agrupaciones y aplaudir cada esfuerzo, pero no nos engañemos… vienen tiempos oscuros a ponernos a prueba. Suerte a todos en la escena extrema.
(Entrevista publicada originalmente en Opía Magazine, revista cubana de rock y metal)