
Tras la salida de Cuba del cantante Ernesto Riol Betancourt, no pocos fans vaticinaron el final de Helgrind. Con el director de la banda fuera del país y las grabaciones de su tercer a medias, las probabilidades apuntaban a que el esperado estreno no iba a llegar. Contra todo pronóstico, este 3 de abril ocurrió el lanzamiento independiente de Fides Celtiberia, y los seguidores del pagan metal cubano no pueden estar más contentos.
Para conocer los detalles del nuevo álbum y el panorama actual de Helgrind, converso vía internet con el vocalista habanero, ahora residente en Costa Rica.
¿Qué sientes como director de Helgrind cuando miras en retrospectiva el trabajo y crecimiento del grupo?
Me siento más que complacido con ver la evolución de la banda, tanto en lo musical como en lo conceptual. Han sido más de diez años viéndola crecer desde cero, mezclando las influencias de cada músico hasta lograr tener algo compacto e intentando que cada vez que se hiciera algo nuevo, fuese mejor. Fides Celtiberia es un tope que Helgrind marca.
¿Cómo describirías el proceso de producción del disco?
Creo que han sido dos etapas. En la primera comenzamos a grabar los temas desde Cuba, con las ideas principales que teníamos: música y letras. En ese tiempo muchas cosas ocurrieron de forma apresurada porque ya era inminente mi partida del país y la de otros integrantes; algo que pondría el proceso en pausa.
En la segunda fase ya estaba viviendo en Costa Rica, Jorge “Indio” García (From the Abyss) había entrado en la banda como guitarrista y tuvimos que agregar, cambiar o corregir algunas letras; grabar pistas que nos quedaban (incluso desde acá) y enviarlas a Cuba. Así, a grandes rasgos, fue la historia del Fides Celtiberia.
¿Por qué ese nombre? ¿De dónde proviene el concepto?
La idea de Fides Celtiberia nació después de la salida de The Tragedy of Túrin Turambar. Queríamos hacer un tercer álbum de décimo aniversario de la banda (2022), y aunque ya teníamos una canción con la temática hispánica, no sabíamos qué hacer con el disco completo a nivel conceptual. Entonces nos preguntamos por qué en vez de una canción no hacíamos un álbum conceptual dedicado a historias de España, a sus raíces, su folclor, sus leyendas.
Fides Celtiberia es un disco que recoge más de diez años de trayectoria de la banda y un tributo a nuestras raíces españolas. El nombre del disco lo puso el bajista Daniel López. Yo tenía la idea de basarme en el Semper Fidelis, de Nargaroth, que significa “siempre fiel”. Y Dani se encargó de buscar el equivalente en el contexto de esa España antes de ser la que conocemos: Fides Celtiberia, o fiel a Celtiberia.
Además de ser el trabajo más variado de Helgrind hasta la fecha, también es el que más colaboraciones tiene: de Cuba, Katia Fernández y Naybi Concepción (Vieja Escuela), e internacionales, Hildr Valkyrie, Burden of Ymir, Wintermoonshade… ¿De qué forma surgieron estas incorporaciones?

A Joe Caswell (JC, de Burden of Ymir) y Haze (WinterMoonShade) los conocimos a través del sello británico Black Spark Records, con el que lanzamos Return to Motherland y The Tragedy of Túrin Turambar.
En el caso de Angela (Hildr Valkyrie), el vínculo surgió mediante un chat de tributo a la banda austriaca Summoning. Casualmente, yo subí una foto con el tercer disco de Emyn Muil y ella reaccionó. Me contó que había participado en la grabación, nos pusimos a conversar, le dije que conocía sus proyectos y ella enseguida aceptó colaborar cuando supo que teníamos una banda. Por otro lado, a Katia la habíamos incluido en el disco anterior con “Rusalka”; y Carlos Cepero, nuestro baterista, habló con la cantante Naybi Concepción para que también nos apoyara con las voces.
¿Cómo han influido tanto los cambios de alineación como tu salida del país en el desarrollo de este disco, y en la propia banda?
Lógicamente, mi salida y la de otros miembros de Helgrind como el guitarrista Ramsés Limonte influyó en una cosa principal: la banda pasó de ser un grupo que se presentaba en vivo a un proyecto de estudio; una banda que se dedica a solo grabar por el momento. Creo que de haber seguido en Cuba, hubiésemos podido estrenarlo en vivo. Por otro lado, la entrada de Jorge Indio a la banda es una ventaja: es un excelente productor que conoce el sonido de la banda y puede aportar mucho en las voces.
¿Qué planes tiene Helgrind para el lanzamiento del álbum, más allá del estreno independiente que ya vimos?

Ya estamos explorando discográficas un poco más reconocidas que puedan distribuir el álbum. No queremos que tenga una difusión pequeña. Es un disco en el que hemos trabajado muy duro, uno conceptual, y que significa mucho para Helgrind.
Si tuvieras que recomendar una o dos canciones de Fides Celtiberia para el público que no ha escuchado Helgrind, ¿cuál o cuáles serían?
En realidad me gustan todas. Yo recomendaría «Laus Spaniae»; pero si hay una canción que veo más completa, que me gusta la letra, que me eriza cuando la escucho, es «The Rebel Servant».
¿Cómo es el álbum que soñaste y el álbum que terminó siendo? ¿En qué se parece y en qué se diferencia?
Queríamos una producción de Fides Celtiberia a un modo conceptual muy alto: nueva estética, asesoramiento de las asociaciones asturiana y gallega de La Habana, poder tocar en vivo en esos lugares e incluso llegar a la embajada de España. Pero bueno, ocurrieron otras cosas… Yo creo que el álbum marca el cambio que queríamos en la banda: seguimos siendo los mismos, pero más maduros en el aspecto musical y conceptual.
¿Crees que Helgrind pueda tener un público en Costa Rica? ¿Crees que mantenga su público en Cuba? ¿Cuál es el público al que quisieran llegar?
Sí considero que puede tener un público potencial en Costa Rica. En el año y tres meses que llevo acá, he podido intercambiar música con muchos metaleros, y han quedado impresionados. Costa Rica se nutre mucho del death metal, el goregrind, pero no existe ninguna banda activa de pagan metal o algo parecido.
Igual pienso que, en el caso de Cuba, quien siempre fue seguidor de la banda, va a seguir ahí. Para quien fue un espectador solo por pasar una noche, como si fuera cualquier otra banda, ahí quedamos. Pero pienso que Helgrind tiene un público férreo en la Isla y ha influido en muchas personas, tanto a bandas como seguidores. Y esos son los que quedan. A ellos nos dirigimos.

¿Qué significa para Helgrind estar vivos?
Significa seguir grabando, creando, intercambiando, seguir pendientes de todo lo que nos hace ser miembros o parte de esa familia que es la banda. Nos comunicamos todo el tiempo y me cabe la gran esperanza de que nos vamos a volver a ver.
¿Volveremos a ver a Helgrind en vivo? Sí. Helgrind ahora es un proyecto de estudio, pero va a volver a los escenarios. Creo que reunimos todo lo que necesitamos para en algún momento volver. Y eso lo necesitamos. Necesitamos, cada cual, volver a pararnos ahí, en un escenario, y gritar: “We are the last pagan resistance”.