
«La realidad es mucho más brutal que un demonio arrancándole el corazón a alguien».
Chuck Schuldiner
Siempre he creído que la realidad es más dura que cualquier ficción salida de nuestra cabeza. Hay antecedentes muy marcados sobre cómo es posible trasladar el horror que nos rodea al arte. En la música, y específicamente en el metal, no es diferente. Eso sí, cuando se lleva todo al extremo también se vuelven extremos los temas que se tratan.
El nacimiento del death metal como género quizás sea uno de los hitos musicales más relevantes de la década de los 80. Todo el arte que surgió del sonido estridente de aquellas bandas que quisieron llevar su música más allá de lo establecido es lo que sostiene hoy el sentimiento de todos los adeptos al metal extremo.
La belleza que se encuentra en las obras humanas no siempre es percibida, pero ahí está. Comprender la vida de esa manera no es algo que esté al alcance de cualquiera, porque no todo el mundo puede entender que plasmar la brutalidad de la existencia también es hermoso. La música se siente o no se siente. Son los únicos juicios que verdaderamente están a nuestro alcance.