
Pocas bandas del death metal reciente hecho por cubanos han logrado articular lo brutal, lo melódico y lo acústico con la misma soltura que Spread the Shadows. Al menos, en la opinión de quien escribe. Nacido en Miami, Florida, durante 2019, el proyecto del cubano-estadounidense Ramiro Díaz (Titan Okeanos) ha lanzado hasta la fecha el EP The Crossing (2021) y el sencillo «A Giant’s Dream» (2023), pero ello ha sido suficiente para generar atención en su nicho, un número de escuchas modesto, pero decente, y críticas favorables en blogs y webzines.
A tres años del estreno de The Crossing, Spread the Shadows ha decidido relanzar ese EP en una versión extendida que incluye los tres temas originales, el ya sencillo mencionado y la pieza instrumental «Hidden». Como plus, la remezcla y remasterización corrió a cargo del conocido productor Lawrence Mackrory (Bloodbath, Katatonia, Meshuggah, Decapitated).
The Crossing: The Journey
El orden del fonograma sigue siendo el mismo. «Born for Disaster» golpea desde el primer segundo con pura contundencia de batería y guitarra, un gutural grave —verdaderamente malévolo—, y tempos rápidos, medios y más rápidos que se turnan hasta el solo de guitarra. Luego, acordes en trémolo, blast beats, rugidos que parecen salir del mismísimo Averno y unas cuerdas que se alejan hasta el silencio. Su letra, inspirada en elementos de la mitología griega, hace referencia a la mortalidad y el destino inevitable de los seres humanos. Desde el nacimiento, parecemos estar destinados a un futuro de caos y destrucción. Así, el nacer para el desastre no es solo un evento en sí, sino una condición inherente a la naturaleza humana, y a su relación con lo que es divino e inevitable.
«Continuum» le sigue de cerca con una atmósfera tan o más pesada, y un pasaje de guitarra en primer plano en el que las cuerdas parece suplir a la voz para contar una historia de muerte, soledad y olvido. Spread the Shadows nos describe la condena eterna, el tormento espiritual y la lucha del alma frente a la muerte y la desolación del inframundo: una temática que sigue explorando en el tema siguiente, «The Crossing».
Como el título nos adelanta, esta canción narra el cruce del mundo que conocemos a otro de condena y desesperación eterna. «Ahora entro en el reino de los condenados y los desesperados» («Entering now/ into the kingdom/ of the doomed and the dispaired»), narra el protagonista entre la distorsión deathmetalera, momentos antes de rugir por última vez «I’m crossing!», y desvanecerse para siempre en un pasaje de guitarras acústicas.
The Crossing: The End
El viaje finalmente terminó… o eso parecía, hasta que el interludio instrumental «Hidden», también a guitarra acústica, aparece en la nueva versión del EP, como indicando que hay algo más: un alma que aún sufre y que quizás se desvanece. Y ese algo más nos termina llevando a la pieza «A Giant’s Dream», ahora en formato bonus track. La pista, pensada o no como continuación de la historia, parece ofrecer un final alternativo con un protagonista recitando plegarias que buscan la luz, el descanso y la piedad. De fondo, más del death metal contundente y atmosférico, sin adornos innecesarios, rugidos de más o rapidez porque sí.
Y eso, quizás, es lo que más me gusta de Spread the Shadows: que nada aparece porque sí. Desde la prevalencia de la temática mitológica y de vida después de la muerte, hasta la atmósfera oscura y desesperante que suena junto a esas letras, todo parece tener una intención y haber sido pensado con detenimiento (hasta poner dos canciones «de más»).
Aquí las guitarras no acompañan, sino que cuentan por sí mismas. No hay sobreproducción sonora, ni adornos innecesarios, ni blast beats de más, porque el género tiene que llevarlo. Hay pasión, eso sí, y entrega. Y justo al escribir estas líneas, recordaba la primera vez que hablé con Titan Okeanos, y la frase que me dio para una entrevista perdida: «Mi principal objetivo es archivar lo que siento a través de mi música y transmitir esa energía a las personas». Yo diría que lo ha logrado. O al menos, así lo siento.