
Cuando José Miguel y Eddy Marcos me llamaron aparte en El Mejunje para decirme que este sería el adiós de Switch, se me hizo un nudo en la garganta. El mismo nudo, quizás, que se le haría anoche en el pecho a cada uno de los de la banda, minutos antes de tocar en Ciudad Metal, y luego en el cierre, cuando un problema de audio y un episodio violento en el público los obligaría a detener el concierto.
Duele pensar que una banda como Switch haya vivido el trago amargo de una despedida a medias. Duele, más todavía, asimilar el fin de una banda que durante diecisiete años ha sido punta de lanza en su estilo, cabeza de cartel en cuanto evento pudiese organizarse y, sobre todo, familia.

Esta noche, cuando la frustración se apoderaba de todos y comenzaban las lágrimas a aflorar, me acerqué a Mapache, amigo bullero y vocalista de Steel Brain, y le dije: «Pide un aplauso para Switch». Esta mañana, al ponerme frente a la pantalla y preguntarme qué escribo, recordé mi primer concierto con Switch y me puse los audífonos y busqué su tema «Gracias». Todo lo que puedo decir, está ahí. Éxitos siempre en dondequiera que estén: «Gracias por todo / Gracias por tanto / Gracias por dejarme ser / Gracias por dejarme crecer».
