
La gente con pintura en el rostro aparece de la nada en el frente, cuando la tenue luz de la noche deja entrever unas siluetas con capucha. Allí, donde los escudos decorados a mano custodian un drakkar de madera, la escuadra pagana de Helgrind espera iniciar su incursión.

Con un hacha de guerra en la mano y una túnica nórdica encima, Ernesto lidera el asalto al compás de «Through the Helgrind Gates». La horda de cuerpos se suma al llamado y pide más de ese canto de guerra. Resuenan «Last Pagan Resistance» y el tributo a la leyenda Quorthon. Un berserker enloquece en la oda a «Väinämöinen» y marcha al frente desnudo de torso.





Los refuerzos llegan con Floki, el loco constructor de barcos, y el drakkar avanza airoso de regreso a la Tierra Madre. Corre apenas la mitad de la saga y ya Helgrind vislumbra su victoria… Al final de la epopeya, cuando anuncien la próxima redada y abran paso a sus aliados de Under Midgard, no habrá alma en la tierra conquistada que desconozca el poder de los paganos.