The Name They Fear es un proyecto fundado y dirigido por Ban Richards, director de la banda habanera de metalcore Rising Ravens (actualmente disuelta) y ex guitarrista del grupo de deathcore Black Bullet.
Tras su partida de Cuba rumbo a Brasil, ha decidido iniciar una nueva etapa musical que con el sencillo «Let It Die» y un anuncio de próximo lanzamiento para el 20 de febrero. En esta entrevista, conversamos sobre The Name They Fear, sus antecedentes, producción y expectativos. Pero iniciamos la conversación un poco más atrás, desde la estela que dejó Rising Ravens y la experiencia del músico migrante.

Rising Ravens fue una banda muy identificable dentro del metalcore cubano de los últimos años. ¿En qué punto sentiste que el proyecto había cumplido su ciclo y qué factores —musicales, personales o estructurales— influyeron en su disolución?
La salida de Alex Pérez, nuestro último cantante, fue un factor determinante en la disolución de la banda. Intentamos buscar a alguien más, pero tristemente no encontramos a ningún otro a la altura. Eso, unido a la falta de motivación y falta de todo tan típica de Cuba hizo que decidiera tomar esa decisión, aunque me doliera.
Ya eran casi siete años batallando por ese ideal, y opino que es mejor cerrar esa puerta y estar en paz con uno mismo que seguir postergando lo inevitable y sentirse peor después.
¿Qué te dejó la banda como músico y como persona?
Como músico me hizo viajar por el país asistiendo a festivales, formar parte de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) y tres nominaciones en el Festival Cuerda Viva. Todo eso debido a mi disco Awaken by Reality, lanzado en febrero del 2020, fruto de un esfuerzo enorme por querer dejar una huella en el panorama metalero cubano.

Como persona crecí mucho. Hice muchos amigos por el camino, unidos por este amor tan inmenso al metal, y tuve la suerte de trabajar con personas muy profesionales en varios ámbitos del arte en general.
Emigrar siempre implica una ruptura. ¿Cómo fue el tránsito de salir de Cuba y comenzar una nueva vida en Brasil, desde la perspectiva de un músico de metal?
Todas las despedidas son tristes, pero yo tenía claro que no quería vivir ni un día mas en Cuba. Demasiado tiempo malgastado viviendo en el lugar equivocado y ya era hora de tener una vida decente, aunque fuera en otra parte. Los comienzos siempre son difíciles, aunque recibas la ayuda de amigos o familiares en el nuevo lugar a donde vayas. Por suerte me levanté rápido y aquí estoy, construyéndome.
Tuve claro que continuaría con mi música allá adonde fuera, aunque me demorara, aunque no tuviera los recursos tan rápido. Sería una ironía tremenda que llegara a un país donde ésta música si gusta y yo no la hiciera, cuando la hice en Cuba con mil dificultades y recursos mínimos.
Brasil tiene una escena metalera amplia, diversa y muy activa. ¿Cómo ha sido tu impresión, tu contacto, con ese ecosistema musical?
Se siente seguro saber que hay millones de personas acá que gustan de lo mismo que uno. Por aquí giran bandas internacionales, y aunque los precios para asistir a sus conciertos puedan ser un poco altos, no puedes ponerle precio a la felicidad que te brindan esos momentos, y mas para nosotros, pues antes solo podíamos verlos mediante una pantalla.
En cuanto a la escena metalera local hay mucha variedad y excelentes artistas. Siempre hay salas de eventos a las que asistir. Aquí el espacio para que las bandas se presenten no es un problema, aunque no es menos cierto que las bandas de covers o bandas tributo tienen mas cobertura (al menos en las dos ciudades donde he vivido hasta ahora).
The Name They Fear surge ya en contexto migratorio. ¿De dónde nace el nombre del proyecto y qué está diciendo —explícita o implícitamente— sobre tu momento vital y creativo actual?
La idea del nombre surge a raíz de ese miedo que tienen muchos hacia lo desconocido. Sabemos que existe una entidad, un alguien, un ser real, pero al mismo tiempo no poder comprender exactamente qué es nos hace temerle.

A diferencia de una banda como la anterior, este es un proyecto personal. ¿Qué libertades y qué soledades te ha traído asumir ese peso creativo y conceptual?
En labores de composición siempre me he desenvuelto mejor solo que en equipo. Aunque si utilizo la ayuda de otras personas en aspectos como artes visuales, grabación y mastering. Tengo una idea en la mente y si para lograr materializarla necesito ayuda de alguien mas, la pido. No soy tan orgulloso como para querer acapararlo todo.
En términos de sonido y discurso, ¿qué continuidades y qué quiebres existen entre Rising Ravens y The Name They Fear?
Creo que sigo trabajando la misma línea, pues es la que mejor se me da, modestamente. Con el paso de los años siento que he mejorado como compositor, instrumentista y letrista. La meta es la misma: crear canciones que resistan el paso del tiempo y hagan pensar al oyente. Espero esta vez poder hacerlo mejor.
¿Cómo ha sido el proceso de composición y producción desde Brasil? ¿Qué cambia cuando se crea lejos del país de origen, tanto en lo técnico como en lo emocional?
En realidad yo había grabado nuevo material estando en Cuba, pero ya con la idea cercana de salir del país. Quería tener ya un material grabado cuando llegara aquí, pues llegar a un país nuevo y encontrar un buen productor y/o músicos para grabar sin conocer a nadie hubiera sido complicado. Además de que no tendría instrumentos ni otros recursos, pues como inmigrante al fin, llegué a Brasil con mi mochila y poco más.

Precisamente sobre eso… La figura del migrante suele moverse muchas veces entre la incertidumbre, la nostalgia y la reinvención. ¿Cómo es tratar de llevar un proyecto desde cero en este contexto?
Pienso que el principal problema es que llegas a un lugar nuevo y no conoces a nadie, y aún con el alcance de las redes sociales y demás herramientas, encontrar a las personas correctas en un área tan inmensamente grande como Brasil puede ser abrumador. Por todo lo demás, si tienes el esquema de lo que quieres hacer en tu cabeza, ya tienes gran parte del proyecto resuelto.
Mirando hacia adelante, ¿qué horizonte te gustaría construir con The Name They Fear?
Me frustré un poco con varios músicos que conocí en mi ciudad actual. Es increíble que personas nacidas aquí con acceso a todos los recursos no tengan la voluntad que tenían los músicos en Cuba con los que trabajé. Los «infladores» muy a mi pesar, existen aquí también.
Así que tomé la decisión de que The Name They Fear sea por el momento un proyecto de estudio. Es algo nuevo para mi, pues siempre he sido mas del tipo de músico que disfruta mas tocar en vivo, pero ésta es la opción que tengo ahora.
Espero próximamente encontrar a las personas correctas que quieran defender este arte que creé y sentir mi música como suya propia, pero por ahora este es el plan. Lograr una audiencia lo mas orgánica posible y tener mayor visibilidad. Mi meta siempre ha sido mostrarle mi arte al mundo y The Name They Fear es ahora ese vehículo.
