
La ruleta rusa del audio está en contra de Hrafsnmerki desde que el vocalista Karl, en el minuto uno, intenta dar vida a las letras pero el micrófono no responde. La banda prosigue el concierto entre altibajos de los equipos, eso sí, con una confianza que pareciera que nada ocurre.
Porque Hrafsnmerki tiene poco tiempo y quizás no tanta experiencia, pero es tanta la confianza entre sus miembros y tan fuerte el poder de la constancia, que uno diría que pase lo que pase, el show debe y va a continuar. Por eso cuando falla el micro y la voz del frontman se apaga, las guitarras cubren el vacío y desde el bajo, Dani respalda. Karl no calla; todo lo contrario: aprieta los dientes y lo sigue intentando, porque sabe que el público los espera. Porque hay hasta quienes viajan media Cuba para ir a su concierto y levantar, una vez más, el estandarte del cuervo.