Creando Milicia no es el disco más popular de Athanai. No tiene la variedad y picardía caribeña de A Castro le gusta el rock o la mística noventera y trovadoresca que logró con su debut Séptimo Cielo. Es mucho más pesado, oscuro y crudo, y cuando uso esos adjetivos hablo de sus letras, sonido y producción. Quizás por eso lo prefiero.
El Athanai de 2012 es es un tipo cabreado con el mundo. Uno que ve el ascenso del terrorismo y la hipocresía de la religión organizada, que sufre para llegar a fin de mes y ve cómo desahucian a los ancianos en una España caída en la crisis.
Pero el Athanai que más me impactó de Creando… es el que siente la herida de Cuba a pesar de separarlos el Atlántico. Es entonces cuando aparece «Este Dolor», un tema no tan conocido en su repertorio y mucho menos interpretado en la Isla por las obvias razones de su letra explícita.
«Los días felices no vienen igual / Quedaron anclados, no sé dónde están/ Todo cuanto quise lo he visto marchar / No valen corazas. Hoy me duele igual», canta el Blanco Rapero, que como profetizando el futuro le canta a una Cuba oprimida donde priman el hambre, la corrupción y el abuso de poder. Y digo profetizando no porque en la Cuba de 2012 las cosas pintaran q color de rosa. Más bien porque de la misma forma en que sus versos de «Hora» se antojan increíblemente actuales, «Este Dolor» —con sus guitarras secas y pesadas, teclados constantes y un tumbao cubano como puente— parece que fue escrita ayer, durante la penumbra de un apagón, y no hace más de una década, cruzando el mar.
Hoy escucho «Este Dolor» y no puedo pensar en otra cosa. Y esa cosa, «la cosa», sigue siendo una fuente de desvelos, de desánimos, de tristezas que parecen incurables. Desvelos, desánimos y tristezas que, entre otras cosas, me han apartado del mundo de las redes, del periodismo y hasta de la música.
Hoy escucho al Athanai de otra época y me imagino que nunca lo escuché. Que «Este Dolor» no existe porque ESE dolor tampoco existió. Que no escucharé «Este Dolor» porque ESE dolor terminó. Cierro los ojos y me sumerjo en el disco, en el azul del Caribe y la brisa salada de un mar cuyo olor se me pierde en la memoria. Ya no existe «Este Dolor» en Creando Milicia. Después de «Trabajar» solo hay un remake de Séptimo Cielo, un coro pegajoso y los versos conocidos de siempre.
Luego abro los ojos y me baño con la realidad. Escucho de nuevo. Y otra vez. Y otra…
