En los últimos años han comenzado a aparecer en la escena cubana de metal extremo proyectos que no solo buscan continuar una tradición de persistencia, sino también expandir sus límites. Entre ellos se encuentra Lugus, una banda de death/thrash metal progresivo fundada en La Habana por el guitarrista Fabio R. Castillo, conocido por su paso por la agrupación Infector.
Desde su nacimiento, un poco después de la pandemia de coronavirus, el proyecto apostó por una propuesta distinta dentro del panorama del metal extremo en la Isla. En lugar de aferrarse únicamente a las convenciones del género, Lvgvs ha buscado explorar estructuras complejas, cambios de ritmo y una dimensión conceptual que conecta la música extrema con otras sensibilidades artísticas.
Ese enfoque quedó claro desde su primer álbum, Marble Gods, lanzado en el año 2022. El disco sorprendió a muchos dentro de la escena por su carácter experimental y por la manera en que combinaba el peso del death y el thrash metal con elementos progresivos, algo poco habitual en los sonidos extremos nacidos en Cuba.
El nombre de la banda tampoco es casual. Según explica su fundador, la elección responde a una idea muy específica sobre el sentido del proyecto. En una entrevista para la publicación universitaria Alma Mater, Fabio comentaba: «Lugus es el dios celta de la creación y el aprendizaje. Realmente me parece un nombre apropiado para lo que queremos lograr con el proyecto. “La música en función de la creación y el aprendizaje” es una premisa que encierra bastante bien el objetivo de la banda».
Esa filosofía creativa también dialoga con la forma en que el guitarrista y vocalista observa la propia escena metalera cubana, un espacio que históricamente ha estado marcado por tensiones entre ortodoxia y experimentación. «La escena del metal en Cuba siempre ha estado polarizada y es, a la vez, muy radical”, decía en la misma entrevista. Por un lado, existen criterios extremistas que defienden que el metal no puede mezclarse con otros géneros. Incluso, si escuchas metal, no puedes consumir otros estilos musicales porque eso te convierte automáticamente en un “poser”. Por otra parte, gente que está fuera del ámbito cree que es un género estéril, que se queda en la gritería y no tiene una implicación verdaderamente artística».
Frente a esas visiones contrapuestas, Lugus parece situarse en un punto diferente: el de asumir el metal extremo como un lenguaje abierto, capaz de dialogar con otras influencias y de explorar territorios sonoros más amplios. Esa intención vuelve a aparecer ahora con el lanzamiento de Arrlia, un EP estrenado el 13 de marzo de 2026, donde la banda regraba y revisita algunas de las canciones incluidas en su opera prima. Pero su intención acá no es repetir lo hecho, sino replantear esas composiciones desde una perspectiva más madura, con nuevos arreglos y una producción más pulida.
El resultado es una suerte de relectura del propio origen del proyecto: temas que mantienen la esencia del álbum debut, pero que ahora suenan más densos, más precisos, más potentes y con un mayor desarrollo técnico.
Hoy en Isla Distorsión vamos a escuchar «City of Masks», como una forma de acercarnos a la propuesta de Lugus y a ese espíritu creativo que impulsa al proyecto desde su fundación. Ciudad de Máscaras, de Lugus.
