En el año 2020, una banda cubana de folk power metal estuvo a un paso de representar al Caribe en uno de los escenarios más importantes del metal mundial. Se llamaba, o se llama, Saloma.
Fundada en La Habana en 2013, esta agrupación ha intentado sostener una propuesta poco habitual dentro de la escena nacional: una combinación de metal melódico, elementos folk y una estética épica que, en el contexto cubano, siempre ha sido difícil de mantener en el tiempo. No por falta de ideas, sino por condiciones tanto estructurales como subjetivas en el caso del público.
A lo largo de más de una década, Saloma apenas ha podido consolidar un sencillo y dos EP. Los cambios de alineación y las pausas en su actividad han sido constantes, marcados en gran medida por la migración, crisis cubana y las propias dinámicas de supervivencia que atraviesan muchas bandas en la Isla.
Aun así, el proyecto ha insistido. Bajo la dirección del guitarrista Tony Rodríguez, la banda logró posicionarse en 2020 como una de las dos representantes del Caribe en la Wacken Metal Battle, junto a Treatment Choice. De haber ganado, habrían viajado a Alemania para competir en uno de los circuitos más importantes del metal emergente a nivel global.
Pero cuando todo conspiraba para que una banda cubana, dos en este caso, pudiera poner a Cuba en el mapa global del metal, llegó la pandemia. El proyecto volvió a fragmentarse, especialmente tras la salida de su vocalista, bajista, tecladista. Sin embargo, en un nuevo intento por recomponerse, la banda incorporó a Yanairis Fernández, conocida en la escena por su trabajo al frente de Bonus. Con esa formación lograron grabar el sencillo que escucharemos hoy: “The Naglfar”.
¿Y qué nos encontramos? Una intro de cuerdas y gaitas que construye una atmósfera envolvente desde los primeros segundos. A partir de ahí, el tema se mueve entre lo melódico y lo agresivo, con un trabajo instrumental que apuesta claramente por el virtuosismo.
Pero hay dos elementos que sostienen todo. El primero: la voz de Yanairis, que se acopla de manera natural al concepto de la banda, sin fricciones, aportando coherencia a una propuesta que necesitaba estabilidad. El segundo: el sonido. Durante años, en la escena cubana, se repetía una frase que decía más de nuestras limitaciones que de nuestras virtudes: “no suena a cubano”. Hoy, gracias al trabajo de productores como Jorge García «Indio», esa idea empieza a quedarse atrás.
Y en una banda como Saloma, donde conviven múltiples capas sonoras, una mala mezcla podría arruinarlo todo. Aquí no ocurre. “The Naglfar” suena sólido, equilibrado, con cada elemento en su lugar, sin que sobra. Podría decirse que la influencia de agrupaciones como Eluveitie se nota a ratos en la propuesta de Saloma, pero de ninguna manera lo que vamos a escuchar es una fórmula calcada. Saloma bebe de sus influencias, pero no se ata a ellas. No se proponen crear un hit potente y radiable como “Inis Mona” o “The Call of the Mountains”, sino una canción de casi ocho minutos que condensa toda una década de evolución.
Es importante mencionar que después de este lanzamiento en 2023, la banda logró regresar a los escenarios, pero la inestabilidad que ha marcado casi toda su historia, la envió de nuevo a un hiato hasta el día de hoy. No sabemos con certeza qué deparará el futuro para Saloma, o si será esta pausa el final de la banda. De cualquier manera, como decimos en Cuba, nadie te quita lo bailado. Y la huella de Saloma, aunque quizás pequeña en términos de alcance, permanecerá.
Escuchemos entonces, “The Naglfar”, un sencillo de Saloma. Folk Metal desde Cuba, Aquí, en Isla Distorsión.
